28 jun 2011
Juizhaugou…sigan al de la banderita, por favor.
Si en el Parque nacional de Juizhaugou no hubiera 4000 chinos intentando sacar la misma foto a la vez y repetida 200 veces…ya no sería lo mismo. Incontables riadas de chinos en la entrada esperando a su guía para que les lleve a la zona de visitantes… La verdad, no nos extraña nada, porque nosotras también queríamos verlo y así lo hicimos aunque de otra manera. Os contaremos como disfrutarlo desde otro punto de vista y separados de la multitud de chinos…así que si tenéis la oportunidad de ir, no os lo perdáis.
Llegamos desde Langmusi, 8 horas de furgoneta (200Y/pax) compartida con 2 chicas chinas más. De camino paramos a comer con los amigos de ellas y aprendimos el protocolo chino: Kit de utensilios individual y mesa al
estilo platillo giratorio para ir pasando de un plato a otro…muy interesante.
El Youth hostel donde nos quedamos estaba genial, a 40Y/dorm y a 15 minutos andando al parque nacional. Se llama Uncle Jiang’s Family Guesthouse, sirven comida muy buena, aunque a precio guiri, y proporcionan toda la información que necesitéis.
Cosas importantes a tener en cuenta para el parque:
-Es importante revisar la previsión meteorológica y esperar a que haga sol.
-Llevar comida aunque ahí venden a precios bastante altos.
-Dedicarle un día entero, sin prisas y con ganas de caminar.
-La entrada es a las 7:00 pero si vais a las 8:00 probablemente os ahorréis colas del ticket.
Precios y “trucos” para la entrada:
-Precio entrada: 220Y-- TIP: Hay descuento para estudiantes. Si tenéis de un poco de morro podéis utilizar el DNI y se lo tragan, de esta forma os ahorráis 50Y/persona.
-Precio autobús interno 90Y—TIP: os podéis arriesgar a no comprarlo porque no nos lo han revisado en ningún trayecto, eso sí, el autobús es necesario para la visita del parque.
Ruta recomendada: TIP: Encontrar un mapa del parque en el hostel grande, ayuda mucho
1) Entrada
2) Ir directamente en bus (o haciendo algún cambio pero cuidado que se lían mucho) al Lago Chang Hai. Subid en el lado izquierdo del bus para disfrutar de las vistas
3) Bus de vuelta hasta el main station y cambio en un bus dirección Forest Yuan Shi Sen Lin. Muy importante ponerse en el lado derecho y no llegar al Forest (no hace falta para nada) sino bajar antes en el lago Jian Zhu Hai/Pu Bu.
4) CUIDADO: Donde os deja el bus, hay que tirar unos 200 metros hacia atrás por el lado del lago. De ahí, cruzar por un puente escondido de madera hacia el lado opuesto para evitar la “marabunta” de chinos (haced lo contrario de ellos!!)
5) A partir de ahí, hay un caminito escondido por el otro lado de la carretera que va a ir recorriendo todos los lagos.
a)Hacer el camino hasta la entrada que debe durar unas 5-6 horas, dependiendo de vuestras paradas, hasta la entrada de nuevo.
b)Hacer el camino hasta la main station de nuevo que serán unas 3-4 horas y luego coger el bus de vuelta a la entrada.
Tomaros vuestro tiempo y si os lleváis comida podéis ir parando durante el recorrido e ir descansando. Merece la pena el ir disfrutando de cada lugar. No os agobiéis si los pocos chinos que van por vuestro camino os piden mil fotos con ellos, pero si se pasan…dejarles claro que primero queréis las vuestras. Ahhhh, nos os perdáis por nada del mundo el Lago de los 5 colores!!
Y como una imagen vale más que mil palabras….
26 jun 2011
LAGNMUSI….”Tic shi she”
Había que decidir entre Xiahe o Langmusi y finalmente optamos por el segundo. Llegamos desde Lanzhou en autobús (7 hrs por 114 Yuanes/persona) dejando atrás una ciudad muy poblada, con muchos edificios iluminados y creemos que sin interés alguno. Ya nos habían avisado, por lo que llegamos, reservamos billetes de tren para Chengdú, dormimos en una residencia cerca de la estación de buses y por la mañana nos fuimos.
El camino hacia Langmusi ya prometía desde el principio, por algo le llamarán la zona de los “Grasslands” Praderas inmensas con todas las tonalidades verdes imaginables acompañadas del cielo color azul celeste creando la combinación perfecta para nuestro trayecto. Cuanto más nos acercábamos, y como su nombre dice, “Grasslands”, el verde se hacía más intenso y las praderas se llenaban de Yaks pastando. Son una mezcla de vacas, por los rasgos faciales, piernas y panza, caballos por el cuello y la cola, ovejas por la pelambrera y toros por sus temerosos cuernos. Eso sí, la carne tiene que ser buena a la fuerza, tienen las praderas enteras para comer…en breve lo descubriríamos.
Aunque hemos pasado 2 días en Langmusi, han dado para bastante. El primer hostel no lo recomendaríamos aunque tiene una salita agradable para pasar la tarde pero los baños y la ducha son intratables. Para acabar de arreglarlo, por la noche tuvimos un episodio de ruidos y golpes por parte de alguien que se había excedido con la cerveza tibetana….llámale cerveza siendo transparente y por lo menos con 30 grados.
No obstante, en Langmusi teníamos 2 misiones. Comer hamburguesas gigantes de Yak y pasear por las praderas y los templos, compartiendo peregrinaje con los tibetanos a la vez de disfrutar de las vistas que rodean el pueblo.
La parte de las hamburguesas nos encantó. Son enormes y las comimos en un sitio muy agradable dónde puedes también disfrutar de momentos tranquilos. Se llama Leisha Bar, está en la calle principal y por 20 Yuanes te das un homenaje de proteínas.
La segunda misión llegaría al día siguiente. Un buen desayuno con fruta, hidratos y café(soluble, claro). El día no acompañaba mucho pero esto mejoró a medida que avanzaba.
Empezamos el paseo por el pueblo. Aquí encontraríamos a los “mangas largas”, las minorías de la zona. Llevan unas chaquetas inmensas y pesadas por encima de la ropa con unas mangas quilométricas que les dan 3 vueltas a la cintura. Además, un chuchillo en la cintura y tienen el pelo grueso y muy oscuro. La mayoría de ellos se mueven en moto por la zona y van tapados toda la cara. Es curioso verlo. Las mujeres llevan los típicos trajes tibetanos, con faldas gruesas, oscuras pero con cintas de colores. Algunas con zapatos de tacón, otras con unas deportivas al más estilo Nadal. Todos tienen la cara redondita, los ojos bastante más abiertos que los chinos que conocemos y los mofletes quemados del frío, ya que estamos a 3200 metros de altitud y hace una rasca que pela.
A nivel identidades, ellos se consideran totalmente tibetanos, siguen sus tradiciones, cultura y festividades aunque, eso si, la mayoría de casas tienen la bandera de china en el techo, claramente para evitar problemas con el control político. Se resignan pero lo repugnan, simplemete es así.
Hay dos templos tibetanos separados por el río “White Dragon”. Son el Kerti Gompa con 700 monjes (20Y) y el Serti Gompa (30Y). Los tibetanos siguen la ruta y van pasando por todas las “Prayer wheels” (Ruedas de las oraciones y deseos) mientras van recitando “Om mane peme hum” que significa Paz en todos lados, larga vida y buena suerte.
Nosotras iríamos siguiendo el mismo camino a la vez que no parábamos de pensar en el privilegio de vivir rodeado de éstas vistas. Éste día era para descansar, relajarnos y seguir disfrutando de nuestra aventura.
Buscamos otro lugar para dormir y encontramos uno con los dueños muy agradables, todo de madera, baños bastante limpios y mantas eléctricas para dormir que con el frío que hacía se agradecen (JIAZHOUGUEST HOUSE&BAR 70y/hab). Para comer había en un lugarcito muy bueno al lado. Es totalmente recomendable y las berenjenas estaban deliciosas. (Yunnan taste)
Más tarde paseamos hacia las afueras en busca de la estación de buses, buscamos dos tazas para reemplazar las que acabábamos de perder y tuvimos algún que otro percance con los perros que nos harían volver a casa. Por la noche leeríamos, buscaríamos la manera de partir hacia Juizhaughou, aprenderíamos 4 palabras en chino y tibetano y bailaríamos con los chicos del guesthouse.
En resumen, Langmusi es un lugar dónde puedes relajarte unos días, conocer la gente del pueblo, sentarte en la calle con el té en la mano, comer muy rico, desayunar al sol, reir, pasear por el monte, además de conocer el sentimiento tibetano camuflado en ésta.
Gracias, Langmusi….o lo mismo en tibetano “Tic shi she”.
23 jun 2011
En busca de los yogurines del Oeste
Siguiendo las recomendaciones decidimos ir hacia el oeste, provincia de Xinjiang, en busca de las minorías musulmanas. ¿Os imagináis a un chino con vestimentas árabes, mujeres tapadas y siguiendo las tradiciones islámicas? Pues es fácil, porque la mayoría de ellos no parecen chinos. Ellos son los Uigurts, un 2% de la población que no forma parte de los Han (96%) y que excluyen cualquier vínculo posible que no sea entre ellos. Un matrimonio entre un chino y un Uighurt sería una deshonra para la “yogurines”, tal como los hemos bautizado.
Teníamos un largo camino hasta Kashgar. Punto de salida Pekin. A 2.640 kms en avión, Urumuqi y de ahí 1.078 Kms en tren hasta Kashgar. La parte del avión, si excluimos que tuvo retraso, nos llevaron a un hotel dónde nadie hablaba inglés y luego nos despertaron corriendo para ir al aeropuerto…todo bien. Cuando llegamos a Urumqi, la capital de Xinjiang, nos las tuvimos que apañar ya que nadie en el aeropuerto practicaba siquiera el chinglish…pero ahí entraban nuestras habilidades mímico-linguísticas de nuevo.
Encontraríamos la estación de tren y conseguiríamos entender que teníamos 3 opciones para las 26 horas que nos esperaban de trayecto. 1) Salir el mismo día con billete “Standing”, sease de pié, 2) Salir al día siguiente sentadas en un “hard seat” y 3) salir en 2 días en una cama.
Como las jornadas escasean pero las ganas de aventura siguen muy altas, decidimos la opción intermedia. Nos esperaban 26 horas sentadas entre 2000 chinos, 2 maletas por chino, 1 bolsa de enorme de comida cada uno y todos mirando sin entender el por qué de ir sentadas. Para mejorarlo, nos tocó compartir silla con una madre con una niña y un señor que comía patas de gallo confitadas.
Las primeras horas se pasan. A partir de la novena quieres moverte y te levantas a pasear por el tren exponiéndote a más caras raras, habladurías sobre las dos chicas western y complicidad en las sonrisas de muchas mujeres. A partir de la hora 13 intentas dormir como si pudieras seguir los horarios normales pero al llegar a la 20 y todo el suelo del tren lleno de gente tirada solo esperas que llegue la hora 26. No obstante tenemos que decir que es la manera de viajar de la mayoría, por precio y escasez de camas, y que nos ha gustado compartir esta experiencia, vivirla, entenderla y quizás también aprender a evitarla en cualquier viaje superior a 10 horas.
Una vez en Kashgar, compramos el billete de vuelta con cama. Habíamos aprendido la lección y ahí conocimos a nuestro guía particular para los próximos 7 días. Fabien, un francés que lleva 5 años en china, y con quien nos lo hemos pasado muy bien, nos ha ayudado con muchas cosas además de ahorrarnos mil confusiones y varios Yuanes.
El hostel muy recomendable (40Y/pax en dorm). Limpio, con un patio interior muy agradable, con laundry por 10Y/lavadora y gente encantadora que lo regenta. Por cierto, cuidado con el tema horario. China tiene un único huso horario, el de Beijing, pero en el oeste funcionan “extraoficialmente” con 2 horas menos. Hay que preguntar siempre si estamos hablando del “local o Beijing time”
Pensábamos tomárnoslo con calma pero, los trenes pasan de imprevisto y hay que saber subirse a ellos. Nos despertaron de buena mañana un grupo de 8 Gringos que nos planteaban, por un más que razonable precio, una ruta parecida a la que nosotras habíamos ideado. 3 días, y 2 noches para descubrir una parte de la ruta de la seda visitando el lago Karakul, atravesando Karakoma Highway hasta la frontera con Pakistan (wikipedia), visita a las ruinas de Tashkhorgan y acabando en el Monday Market por 270Y/persona.
La cumbre Franco-Española se reunió con carácter de urgencia y la mayor preocupación era recoger, empacar y comprar un billete de avión en 10 minutos. Como el comité no incluía alemanes, pudimos reaccionar sin planificación y repartirnos las tareas. Todo un éxito, en 15 minutos (con los 5 extras de rigor) estábamos listos para la excursión.
Karakul lake: a 3600m y unas panorámicas de escándalo.
Iniciamos la travesía hacía el lago. Sin darnos cuenta empezamos a fascinarnos por las postales instantáneas que aparecían por todos lados. Nos habían comentado que el Karakoma Highway era una de las autopistas más hermosas del mundo. En cada curva nos esperaba algo diferente. No podíamos creer el cambio de tonalidades que estábamos atravesando. Pasábamos de montañas anaranjadas color ladrillo a las de color crudo y cubiertas de arena. Más adelante te encontrabas con los picos nevados en zonas rocosas o bien praderas llenas de pasto con las montañas variadas de fondo... aquí una pequeña muestra
Iríamos haciendo paradas por el camino…la carretera lo merecía.
Pasadas 4 horas llegamos al lago. A lo lejos, visualizamos las casitas típicas de los yogurines y entendimos que íbamos a adentrarnos en su cultura, nunca mejor dicho ya que iba a ser nuestro refugio.
Maravillados, nos fuimos hacia el lago a tomar fotos, recorrer pasto y apartar los miles de mosquitos que había, ya entendemos las nociones necesarias del taichí…fundamentales para espantarlos. Ya que preveíamos la escasez de ducha en los próximos días, decidimos por lo menos meter los pies en el lago…qué mejor que el lago Karakul para revivir la circulación.
La cena se acercaba y nos plantaron un té salado con leche de yak a modo aperitivo caliente. La verdad, parecía una sopa con exceso de avecrem. La cena estaba riquísima. Noddles artesanales con carne y verdura. Al acabar, unos toques de balón con los niños y un paseo nos ayudarían a digerir y soportar el frío. La noche se acercaba, empezamos a preparar las camas, es decir, los colchones bien juntitos y distribuir las mantas para evitar hipotermias.
Nos esperaba un día largo en carretera. Quizás ésta segunda parte no fue tan espectacular. Las vistas eran bonitas y la mayoría picos nevados. Nos acercábamos a los 4800, el punto más alto de la autopista y una de las conexiones en la Ruta de la Seda entre China y Medio Oriente.
Por mucha amistad que pueda unir la zona oeste con Pakistan, la realidad es la que es y ahí aparece la puerta imperial que los separa y el “end of road” que los divide.
20 minutos fueron suficientes para percibir la situación. Nos esperaban 3 horas más de regreso hasta Taskhorgan, lugar dónde probaríamos nuestros primeros noodles Lagman (wikipedia) y visitaríamos las ruinas en Thaskorgan (20Y).
Volvimos al lago, aunque nos hospedamos en otro lugar. Nos dedicamos a jugar con la oscuridad, cámara y efectos luminosos. Antes de ir a la cama, los americanos nos enseñaron un juego de cartas y estrategia llamado Sabateur. Nos encantó, nos aficionamos y la Unión Europea no quería dejar de cavar minas. Obviamente ganó USA por mayoría aplastante y así exigiríamos revancha al día siguiente.
Monday Market
Era el día de vuelta a kashgar. La noche había sido larga por algún que otro problemilla con la altura que no llegó a mayores y el mercado nos quedaba de camino a unas 3,5 h del lago.
Paramos en una tienda de medicina china y miles de tés. Fue muy interesante escuchar, a través de nuestro querido traductor chino-francés, la manera de prepararlo, el origen de muchos de ellos y los beneficios para el cuerpo.
En el Monday Market estuvimos solamente una hora. Podríamos habernos pasado 5 pero ir en grupo es lo que tiene, así que aprovechamos para comer cosas nuevas, refrescarnos con un trozo de sandía buenísimo, ver como preparan sus delicias culinarias a base de órganos cocidos, charlar mientras le afeitaban la barba a los yougurines y negociar por el precio de una oveja. Pasear por el mercado es la mejor manera de encontrarte y charlar con ellos.
Ya agotando los días en Kashgar, solamente teníamos una misión al día: Jugar al Sabateur. Esa tarde la dedicamos a descansar, y a ducharnos claro. Antes de la partida fuimos a cenar. Probablemente encontramos el sitio más sucio de todo Kashgar, pero después de que nos ofrecieran 3 scooters para sentarnos ya lo dabamos todo por hecho, nos íbamos a reir mucho. Al día siguiente iríamos a ver el desierto, no teníamos claro dónde…pero había que probar.
Las dunas de Port Aventura….en el desierto de Taklamakan
No teníamos prisa pero tampoco queríamos llegar a las 12:00 local time. El conductor nos llevó por 400Y total a los 4. Iba a ser una salida de 1 solo día así que no podía ser muy lejos. Cuando llegamos ahí nos dimos cuenta de la situación, era un desierto delimitado…curioso. La entrada valia 30Y, empezamos mal, había quads y camellos en plan feria para darte un paseíto y el precio del agua era escandaloso. Aunque no nos hizo gracia no desistimos en caminar, adentrarnos un poco y hacer un poco el tonto….era nuestra única opción. El que quiera ir al desierto de verdad, necesitará más de una jornada y puede ir a pasar la noche, nosotras no teníamos más tiempo.
Moraleja…si quieres desierto, invierte 2 o 3 días.
Ultimas horas en Kashgar
Disfrutamos de otra fantástica ducha para quitarnos la arena incrustada en las muelas. Leímos y nos tomamos unos cafecitos en el patio interior del hostel mientras esperábamos de nuevo a los “Sabateur”. Esa noche conseguimos jugar más de 3 rondas seguidas.
Al día siguiente pagaríamos, nos despediríamos y compraríamos víveres para las siguientes 26hr de vuelta a Urumqi. Esta vez el tren no tendría nada que ver, dormiríamos tranquilas, comeríamos con espacio, jugaríamos a cartas,…era otro viaje.
Urumqi no tiene mucho. El vuelo era a la mañana siguiente. Nos fuimos al Carrefour, muy divertido verlo al estilo chino, cenamos en unas paraditas en el parque y por la mañana visitamos el Museo Regional que nos daría una visión de las distintas dinastías y minorías de la zona. De ahí ya cambiábamos de provincia y saltamos de Xinjiang a Gansü para aterrizar en Lanzhou.
14 jun 2011
GREAT WALL…GREAT DAY!!!
La verdad es que no sabíamos muy bien qué nos íbamos a encontrar, pero teníamos claro que queríamos disfrutar y conocer “La Gran Muralla China”, una pared infinita y serpenteante cuya construcción comenzó hace unos 2000 años aproximadamente, necesitó del esfuerzo de cientos de miles de personas, atraviesa al menos 3 inmensas provincias Chinas (XXXX) y además de requerir de muchísimos años de trabajo duro, acabó con muchísimas vidas sobre el camino. Quizás, como dice la leyenda, uno de los materiales utilizados para su construcción fueron los huesos de los mismos trabajadores.
Para poder disfrutar al máximo de esta Maravilla del Mundo Moderno decidimos hacer un trayecto de Muralla menos concurrida, sobretodo evitando fin de semana, y que nos permitiera vivirla.
El recorrido lo compartimos con un grupo de franceses, 3 ingleses, una canadiense, un australiano y las 2 spanish girls (280/pax con transporte y entrada). A unos 100 Kms de Beijing, en un lugar llamado Jinshanling comenzó la escalinata. Con un solo abrasador alcanzamos la cima y desde la primera torre ya nos quedamos sin aliento al ver la inmensidad de esa serpiente de rocas que recorría todas las montañas a nuestro alcance visual…awasome!!
Tuvimos 4 horas para caminar las 22 torres que nos llevarían al punto final del trekking, Simatai, y la verdad es que se pasaron volando cuando después de esquivar huecos, escalar rocas y pasar por lugares devastados por los años, levantas la vista y te encuentras con una postal.
Buscando…buscando, encontramos el lugar para nuestra foto finish. Esperamos que también os guste.
Con los ingleses, la canadiense y el australiano lo pasamos genial, nos reímos, tomamos fotos y, por supuesto, al llegar al final compartimos unas cervecitas para brindar por la suerte que teníamos de estar ahí
Para cerrar con broche de oro el gran día, decidimos ir a cenar el típico pato pekinés. Fue una verdadera experiencia. Primero ver como cortan el pato en trocitos muy finos y luego hacer malabares para enrollar un “burrito” a punta de palitos chinos… fue una tarea difícil pero no imposible.
Después nos fuimos a una zona de bares y discotecas chinas alrededor de un lago y, como era de esperar, las “spanish girls” además de bailar toda la noche y levantar a los chinos de sus aposentos terminamos jugando al ritmo de la música el “piedra, papel o tijera” al más puro estilo local con unas chicas beijinesas que no paraban de reir al intentar enseñarnos la canción, los movimientos y moriquestas que acompañaban al juego, un verdadero espectáculo.
Estamos convencidas de que éste día ha sido ha sido la mejor manera de ilusionarse, descubrir, vivir y digerir un lugar tan emblemático y milenario como la Gran Muralla.
13 jun 2011
PEKIN EXPRESS
Con sólo cuatro días nos hemos quedado con ganas de más Beijing, pero sabemos que es un sitio fácil de acceder…
Teníamos varias ideas de cosas que queríamos visitar, aunque había unas básicas que de inicio no pueden saltarse.
Empezamos por el principio, buscar alojamiento y situarnos en el mapa. Llegamos a una calle llena de vida, donde no faltaban los restaurancitos, cafés, tiendas, bares de música en vivo y una parada de churros con chocolate con una cola larguísima.
Al día siguiente visitamos el barrio, encontramos nuestro supermercado, compramos una SIM Card para emergencias y la tarde la dedicamos al Summer Palace.
El Palacio de Verano (60Y/pax) es un lugar de templos, jardines, pabellones, lagos y un inmenso corredor, éste último Patrimonio de la UNESCO, que utilizaba la monarquía para refugiarse del calor abrasante de verano en la Ciudad Prohibida.
Paseamos por el recinto, caminamos par la orilla del río, visitamos los distintos templos y edificaciones y acabamos el recorrido por el largo pasillo que estaba lleno de pinturas con dragones entrelazados, típicos del arte chino.
Nuestra siguiente aventura fue la Gran Muralla. Encontramos un trekking para hacer la visita de una manera diferente y como nos ha parecido tan espectacular le hemos dedicado un post exclusivo…
En nuestro cuarto y último día visitamos la Ciudad Prohibida y el Jingshan Park.
La Ciudad Prohibida es un lugar inmenso que requiere de unas 5 horas para visitarlo además de una autoguía para entenderlo (60Y/pax entrada – 40Y/pax autoguía). Esta ciudad es el mayor grupo de construcciones antiguas y mejor conservadas de la China. Fue la casa de 2 dinastías, la Ming y la Qing, y e l edificio más importante es el Recinto de la Armonía Suprema, donde se celebraban las ocasiones más especiales, hacían nominaciones militares y cualquier otra coronación importante.
Los tres recintos principales están situados encima de una terraza inmensa de mármol, que para poder construirla fue necesario trasladar grandes bloques de esta piedra utilizando la combinación del agua y las bajas temperaturas del invierno creando caminos deslizantes para movilizarlos por encima.
Alrededor de los edificios principales se situaban otros recintos más pequeños, pero no por ello menos bonitos, así como los dormitorios de las concubinas y sus eunucos. Aquí una muestra del estilo predominante en las pinturas y edificios.
En una de las entradas de la ciudad, utilizada por aquellos de menor categoría se encuentra el Jardín Imperial, un jardín típico chino decorado con formaciones rocosas, cipreses y caminos entre lagos que unen todos los pabellones del jardín.
Para acabar la visita subimos al Jingshan Park (2Y/pax) desde donde se aprecia a vista de pájaro la ciudad prohibida, nosotras no tuvimos suerte y entre el día grisáceo y la polución de la ciudad no conseguimos ver más allá de la entrada.
Nos hemos dado cuenta que el mejor medio de transporte para recorrer la ciudad es el metro, cuesta 2Y, comunica prácticamente toda la ciudad y tiene los carteles en inglés, aunque los taxis no son caros siempre que tengas la dirección escrita en chino y exijas que pongan el taxímetro.
Cómo veis nos ha quedado mucho por ver y descubrir… nunca será tarde para retomar Beijing.
Por cierto, no podíamos ser menos que las chinas…así que Antes muertas que sencillas!!!!!
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